Chica Inexistente :)
-matarlos- pronuncio la muchacha, este se abalanzó sobre el pequeño pueblo que corría por su vida, los gritos eran demasiados y muy fuertes, la joven cerro sus ojos.
Al abrirlos pudo divisar el techo de madera de su habitación, parpadeo varias veces sintiendo el sudor de su rostro incorporarse a su almohada, suspiro quitando ce las sabanas para después sentarse en la cama, miro la hora en su móvil de la mesa de noche, 8:45am. Movió las cortinas mirando hacia afuera, el cielo estaba cubierto por grandes nubarrones grises que deprimía el día. se bajó de la cama, sin emociones ni respuesta alguna se quedo mirando fijamente el piso recordando su sueño. paso la mano por su rostro eliminando cualquier rastro de esos recuerdos, la cortina de su habitación dejó divisar la figura de su madre que estaba por irse a trabajar. -Me voy, cocina algo y cuelga ropa y pone más a lavar, esta bien, llámame cuando llegues a clases- la mujer se retiro, aun era temprano, más de lo usual.
Tomó un baño y escucho el chiflido de la caldera avisar que el agua ya estaba hervida, por su mente pasaron los gritos de sus sueños, cerro el grifo de la ducha y envolviéndose en una toalla apago la caldera en la cocina. miró al sofá, una figura masculina sonreía apoyado en el posa brazos -que ocurre hoy estas más callada de lo normal- pronuncio cruzando sus piernas, esta desvió nuevamente su mirada a la caldera y sirvió en agua caliente en una taza con café sin azúcar. -que ocurre ya no quieres hablar conmigo-. el hombre se paro junto a ella - hoy no estoy de humor Demian, esfuma te!- su voz era un tanto gruesa a pesar de ser una mujer - interesante- afirmo el joven desapareciendo en un rastro de humo azul -debería vestirme-pronuncio revolviendo en café con una cuchara. camino a su habitación la cual se encontraba en una afirmante oscuridad que a ella la tranquilizaba, pues suspiraba y soltó una pequeña y corta sonrisa. rebusco en la desordenada ropa de su armario, saco su uniforme y se lo puso a pesar de que faltaban 4 horas para sus clases, busco sus cuadernos del día y los guardo en su bolso.
-¿ si esta noche salimos al club?- pregunto un joven de cabello verde que estaba restado en la cama de la joven, este sonrió dulce y ella lo ignoro -esta noche no puedo- pronunció peinando su húmedo cabello en una coleta. -oh, esta bien- musitó desanimado desvaneciéndose en un tenue humo verde. Suspiro y camino hasta la cocina tomando su taza de café, se sentó frente al televisor y lo encendió en una serie de policías, la hora transcurrió hasta que termino su café, hizo las tareas que mando su madre y lavo su taza. se sentó en la mesa del comedor con un cuaderno y una lapicera. -¿quieres que te ayude en tus clases?- preguntó el mismo muchacho de cabello azul ahora sentado a su lado. -no gracias, quiero estar sola-. ella levanto su mirada por un momento y escucho con paciencia, el joven de pelo verde caminaba por detrás suyo con un panecillo en mano y el muchacho de cabello azul estaba sentado en el sofá viendo al televisor. Ella volvió su vista asía todos lados y se dio cuenta de que...
no había nadie, no había absolutamente nadie a su alrededor, esos muchachos, sus amigos, ellos no estaban, no, mejor dicho... no existen y nunca existieron, era la simple imaginación de la chica. Ella en realidad estaba sola, Demian y Dylan no existen, las lagrimas recorrieron sus mejillas y sonrió quebrándose. -Hay alguien- pronunció moviendo sus temblorosos labios -aquí estamos-, sus ojos se abrieron asombrados escuchando esas voces como si fueran reales, movió su mirada al cuaderno en el cual estaba dibujando y efectivamente ahí estaban ellos dos, dibujados por la chica, Demian y Dylan se encontraban estáticos en la hoja de papel saludando con una sonrisa en su rostro.
Al abrirlos pudo divisar el techo de madera de su habitación, parpadeo varias veces sintiendo el sudor de su rostro incorporarse a su almohada, suspiro quitando ce las sabanas para después sentarse en la cama, miro la hora en su móvil de la mesa de noche, 8:45am. Movió las cortinas mirando hacia afuera, el cielo estaba cubierto por grandes nubarrones grises que deprimía el día. se bajó de la cama, sin emociones ni respuesta alguna se quedo mirando fijamente el piso recordando su sueño. paso la mano por su rostro eliminando cualquier rastro de esos recuerdos, la cortina de su habitación dejó divisar la figura de su madre que estaba por irse a trabajar. -Me voy, cocina algo y cuelga ropa y pone más a lavar, esta bien, llámame cuando llegues a clases- la mujer se retiro, aun era temprano, más de lo usual.
Tomó un baño y escucho el chiflido de la caldera avisar que el agua ya estaba hervida, por su mente pasaron los gritos de sus sueños, cerro el grifo de la ducha y envolviéndose en una toalla apago la caldera en la cocina. miró al sofá, una figura masculina sonreía apoyado en el posa brazos -que ocurre hoy estas más callada de lo normal- pronuncio cruzando sus piernas, esta desvió nuevamente su mirada a la caldera y sirvió en agua caliente en una taza con café sin azúcar. -que ocurre ya no quieres hablar conmigo-. el hombre se paro junto a ella - hoy no estoy de humor Demian, esfuma te!- su voz era un tanto gruesa a pesar de ser una mujer - interesante- afirmo el joven desapareciendo en un rastro de humo azul -debería vestirme-pronuncio revolviendo en café con una cuchara. camino a su habitación la cual se encontraba en una afirmante oscuridad que a ella la tranquilizaba, pues suspiraba y soltó una pequeña y corta sonrisa. rebusco en la desordenada ropa de su armario, saco su uniforme y se lo puso a pesar de que faltaban 4 horas para sus clases, busco sus cuadernos del día y los guardo en su bolso.
-¿ si esta noche salimos al club?- pregunto un joven de cabello verde que estaba restado en la cama de la joven, este sonrió dulce y ella lo ignoro -esta noche no puedo- pronunció peinando su húmedo cabello en una coleta. -oh, esta bien- musitó desanimado desvaneciéndose en un tenue humo verde. Suspiro y camino hasta la cocina tomando su taza de café, se sentó frente al televisor y lo encendió en una serie de policías, la hora transcurrió hasta que termino su café, hizo las tareas que mando su madre y lavo su taza. se sentó en la mesa del comedor con un cuaderno y una lapicera. -¿quieres que te ayude en tus clases?- preguntó el mismo muchacho de cabello azul ahora sentado a su lado. -no gracias, quiero estar sola-. ella levanto su mirada por un momento y escucho con paciencia, el joven de pelo verde caminaba por detrás suyo con un panecillo en mano y el muchacho de cabello azul estaba sentado en el sofá viendo al televisor. Ella volvió su vista asía todos lados y se dio cuenta de que...
no había nadie, no había absolutamente nadie a su alrededor, esos muchachos, sus amigos, ellos no estaban, no, mejor dicho... no existen y nunca existieron, era la simple imaginación de la chica. Ella en realidad estaba sola, Demian y Dylan no existen, las lagrimas recorrieron sus mejillas y sonrió quebrándose. -Hay alguien- pronunció moviendo sus temblorosos labios -aquí estamos-, sus ojos se abrieron asombrados escuchando esas voces como si fueran reales, movió su mirada al cuaderno en el cual estaba dibujando y efectivamente ahí estaban ellos dos, dibujados por la chica, Demian y Dylan se encontraban estáticos en la hoja de papel saludando con una sonrisa en su rostro.
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